Ofeliaa no había podido rechazar sus miedos, estaba ahí, insegura, espléndida. sostenía la varita con sus dedos ágiles, haciendo pequeños e insignificantes movimientos circulares.
Esperaba en la densa y calurosa oscuridad, de su cuerpo se desprendia la única luz, esperaba inquieta la definitiva tragedia en donde finalmente se conocerán los culpables, el lugar donde nadie escapa.
Cuando no lograba contener el nerviosismo y caía en trampas insignificantes, sonidos náufragos, se daba vuelta estrepitosamente y lanzaba rápidos hechizos inútiles, luego golpeaba los tacos de los zapatos gastados contra el suelo en un repiqueteo reprochando su terquedad.
Había comenzado a aparecer un olor a muerto que aumentaba cada vez mas, el silencio y el olor ardido mas fuerte la desesperaba. La oscuridad se había convertido en un telón macabro q ocultaba el mas terrible y venidero porvenir. Eso era lo terrible, la interminable espera a la tragedia.
Pensó en las sonrisas q había abandonado para llegar allí, aquellos días empezaban a corroer todo, se sintió lejana inalcanzable, se miro a ella misma con su timidez y sus tiernas sonrisas como una desconocida como queriendo mirar hacia el otro lado de sus miedos, hacia el espejo q la reflejaba en un interior de confusión.
La oscuridad se tragaba su Fantasía, la alejaba de todas las cotidianidades, le mostraba el camino final hacia una des esperanza q no había podido evadir de ninguna forma, pero antes de aceptar tercamente una amistad con la muerte y fluir en su lenta oscilación gris, necesitaba enfrentar esos miedos interiores, esas luchas que había dejado pasar contra ella misma, mirar en el charco de esa lenta lluvia interior q hacia tiempo no paraba.
Cerro los ojos y dejo q ese mar oscuro la cubriera totalmente, q entrara en sus pulmones, cerro los ojos y empezó su lento descenso, puso su primer paso dentro del corredor q lleva a la ciudad de las lágrimas, donde encontraría los espejos q esconden la estúpida verdad y algunas de las razones de porque esta ahí. Tiro la moneda al aire, desinteresada, sin la verdadera premeditación de las consecuencias.
Lo ultimo q se vio de ella fue una sonrisa irónica q se tapo de oscuridad inmediata mente.
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viernes 19 de septiembre de 2008
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Titulo I - Titulos hacia El Descenso
Publicado por
S.
en
23:07
Etiquetas: Novela
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